Blood

AÑO: 2009

DIRECTOR: Ten Shimoyama.

INT.: Aya Sugimoto, Guts Ishimatsu, Jun Kaname, Satoshi Matsuda, Hidejiro Mizumoto, Yuri Morishita, Atsushi Narasaka, Rin Sakuragi.

GÉNERO: Acción/Terror.

Vampiros. Eso es lo que encuentra un policía especializado en casos que están a punto de caducar cuando investiga el caso de la desaparición de una joven que tuvo lugar 14 años atrás. Unos vampiros de lo más pijos que viven en el subsuelo secretamente, donde sacrifican jovencitas desnudas atadas con cadenas.

La última película del director de Shinobi se aleja del cine trash gamberro en el que anda sumergido el fantástico japonés en estos últimos tiempos para aportar un poco de estilo.  Escrita por uno de los guionistas habituales de Takashi Miike (Graveyard of Honor) sabe combinar la atmosfera de un Expediente X (o incluso Twin Peaks) con el descaro de la acción estilizada de Keiya Tabuchi, especialista convertido en director de acción al que hemos visto dar patadas en Power Rangers, la Película o El Último Samurai.

Técnicamente impecable, especialmente en su fotografía, añade también el atractivo para los fans de Aya Sugimoto de verla en situaciones eróticas, cada vez más raras en su filmografía.

Lo mejor: Una buena película para amantes del cine de chupasangres con acción (ya saben, al estilo de Underworld)

Lo peor: Al igual que ocurre en Underworld, las influencias de Matrix pueden espantar a algunos puristas del género.

Naked Heroine 10 Case: 10 Joan of Arc A

AÑO: 2010

DIRECTOR: Shige Kawamori

INT.: Sae Mimura.

GÉNERO: Ciencia-Ficción/Acción/Porno.

Sí, amigos. Una nueva entrega de cine conceptual vanguardista, donde la ciencia-ficción se hermana con el minimalismo narrativo, las hostias finas y las chicas despechugadas. En esta ocasión el leit motif son las luchas de robots gigantes en un decorado que parece robado a la primera serie de Ultraman, la de los 60. Maravillosas maquetas de una ciudad donde no vive nadie sirven de escenario para el wresting entre el robot con cabeza de león y la Afrodita A de turno. Asombrosas las secuencias de sodomía robótica en escala gigante con su correspondiente pixelado tapando la nada más absoluta. Mientras tanto, dentro de la colosal amazona, su tripulante es violada por dos enmascarados que reproducen a escala real lo que sucede entre edificios de cartón piedra.

Si entre las intenciones de los creadores de este delirio se encontraba la de erotizar al espectador, difícil es que lo consiguieran, con esos pixeles del tamaño de cabezas de enano tapando el meollo del asunto (posiblemente, haya simulaciones y pichas de goma bajo el mosaico digital). Y para colmo, gana el robot con polla-taladro. Shunya Tsukamoto estaría orgulloso.

Lo mejor: Sae Mimura realmente sabe artes marciales (se nota cuando hace las katas karatekas) aunque esta vez le sacan poco provecho al asunto.

Lo peor: Ese título en inglés, ejemplo práctico de insensatez y absurdo.

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