Pussy Soup

AÑO: 2009

DIRECTOR: Minoru Kawasaki

INT.: Kazuki Kato, Saaya Irie, Toru Furuya (voz), Seizo Kato (voz), Toshio Kurosawa, Nao Nagasawa.

GÉNERO: Comedia.

Un gato decide que está harto de las humillaciones de su padre y abandona el mundo de la televisión en busca de su verdadera vocación. Tras probar suerte en diferentes oficios (taxista, cirujano…) termina montando un restaurante de fideos ramen. Pero la sombra de su padre está cerca, y no cejará en su empeño de hacer la vida imposible a su hijo.

Se que me voy a repetir, pero creo que una película como esta no podría haber sido rodada en ninguna parte del mundo que no fuese Japón. Ni esta ni algunas de las anteriores cintas de Minoru Kawasaki (Executive Koala, The Calamari Wrestler…) un director obsesionado por colocar animales antropomórficos en mitad de situaciones cotidianas de la vida humana. En Pussy Soup el protagonista es un gato de peluche (aunque en el universo en el que se desarrolla parece aceptado como un gato real) un carismático felino, frustrado y con obsesiones suicidas, enfrentado a un padre violento, rencoroso e igualmente frustrado tras un escándalo (nunca revelado) que le ha cerrado las puertas de la fama.

Cuando uno se sienta a ver algo como esto, no puede evitar pensar por donde va a empezar la transgresión, como si de Los Feebles se tratara. Pero no, siguiendo la línea blanca de su realizador, Pussy Soup es para todos los públicos, con algún chiste sobre glándulas mamarias suelto para recordarnos que no está dirigida especificamente a los niños, aunque pueda parecerlo.

Muy recomendable para amantes de la cultura pop nipona (especialmente la gastronómica) y aquellos que nunca hayan visto un gato conduciendo un taxi.

Lo mejor: Un gato que hace sopa. Está todo dicho.

Lo peor: Pussy Soup. Un título que induce a pensar en bacanales a lo Nacho Vidal.

Split Second Murders

AÑO: 2009

DIRECTOR: Herman Yau

INT.: Luk Wing-Kuen, Kay Tse, Andy Hui, William Chan, Fan Siu-Wong, Stephanie Cheng, Pakho Chau, Maggie Siu.

GÉNERO: Comedia.

Takashi Miike debería estar preocupado. Su titulo (no oficial) como el director más prolífico de Asia está en seria disputa desde que de un tiempo a esta parte Herman Yau se ha puesto las pilas. No hay genero que se le resista ni presupuesto lo suficientemente bajo. Terror, comedia, drama, artes marciales…su carrera es imparable. En lo que llevamos de año ha estrenado en Hong Kong cuatro películas, con dos listas para cuando haya salas libres. Este Split Second Murders es de lo mejor que ha rodado en estos últimos años, y el merito no es solo suyo.

Disponer de un guión de Erica Li (Men Suddenly in Black) es una garantía, sobre todo si es tan bueno como este. Una historia de casualidades, de accidentes, de muertes y de fatalidades, que sin embargo, deja al espectador con una sonrisa en los labios. Es esta la historia de un dibujante de comics cuya vida parece no ir por buen camino. El mismo día que tiene una importante cita de trabajo es abandonado por su novia. Por si fuera poco, al ver su trabajo le piden que añada más muertes en sus historietas, que siempre es más comercial. Esto provoca un extraño efecto en su vida, ya que por donde quiera que va las muertes y los accidentes extraños se suceden.

Pese al argumento (y a lo mucho que habrá disfrutado su realizador con algún gag sangriento que otro) la película es una comedia, negra, pero comedia al fin y al cabo. No solo eso, Yau logra insuflar a su cinta tal dosis de buen rollo, que al terminar de verla no nos importaría que en Hong Kong se hicieran más películas como esta.

Lo mejor: Un guión inspirado para una película muy recomendable.

Lo peor: Absolutamente nada. Hasta el reparto sin nombres de primera fila está esplendido.

The Warrior and the Wolf

AÑO: 2009

DIRECTOR: Tian Zhuangzhuang

INT.: Joe Odagiri, Tok Chung-Wah, Maggie Q, Wang Zhiwen.

GÉNERO: Drama.

Tian Zhuangzhuang es un buen director de cine. Así lo avalan películas como Springtime in a Small Town o El Ladrón de Caballos. Era de esperar que su nombre apareciera en la lista de directores de art house que sucumbían ante el poder inexorable de la industria, para terminar como Zhang Yimou o Chen Kaige dirigiendo un blockbuster de espadas y guerreros voladores.

En The Warrior and the Wolf hay espadas, pero no vuela nadie. Es esta la historia de un pastor de ovejas inocente que llega a dirigir un ejército y termina convirtiéndose en una bestia. Pese al reconocido talento del realizador, la narrativa es confusa, salta de un suceso a otro sin preocuparse de que el espectador llegue a entender qué diablos está sucediendo (y eso que añade unos rótulos explicativos con ese propósito) confundiendo el misticismo naturalista con un montaje críptico, abrupto y pretendidamente artístico.

En el fondo, y pese a las apariencias (y las falsas expectativas que crea un trailer que invita a ver una película de acción épica) la cinta no es si no un peculiar drama pasional, ornamentado con una fotografía y paisajes arrebatadores, que 90 minutos más tarde confluye en un desenlace onírico que solo podrán disfrutar los que hayan llegado despiertos hasta él.

Lo mejor: Recrearse en los impresionantes escenarios fotografiados por Wang Yu (el manco de las hostias, no).

Lo peor: Hace que las películas de Apitchapong Weerasetakul parezcan de Guy Ritchie.

The Founding of a Republic

AÑO: 2009

DIRECTOR: Han Sanping, Huang Jianxin, Chen Kaige, Peter Chan, Feng Xiaogang, Du Jun.

INT.: Tang Guoqiang, Jiang Wen, Ge You, Vivian Wu, Chen Kun, Gordon Cheung, Fan Bing-Bing, Xu Qing.

GÉNERO: Drama.

Bueno. Esto se lo cuentan a un fan del cine de Hong Kong hace unos años y no da crédito. Y sin embargo aquí está: una película en la que aparecen juntos (pero no revueltos) Jackie Chan, Jet Li, Donnie Jen, Andy Lau, John Woo, Tony Leung, Zhang Ziyi y cientos más de grandes estrellas (y realizadores) del cine chino y hongkonés.

No, no es un documental. Es una superproducción destinada a alabar las excelencias del partido comunista y sus lideres, y de cómo estos y su saber hacer consiguieron la fundación de la Republica Democrática Popular China. Producciones como esta se llevan rodando en territorio chino desde que se inventó la película de 35 mm, si bien hasta hoy no se había logrado una empresa de este calibre, aunando además todos los nombres importantes de las dos cinematografías del país. Y es que la manía que tenían en HK a los vecinos del norte parece haberse convertido en admiración, habida cuenta de que hoy en día son estos quienes pagan las facturas de lo que se rueda en el cine cantonés.

Centrándonos en la película (y dejando de lado la curiosidad que representa ver tanta estrellaza junta) hay que advertir que cosechará escasos vítores fuera del circulo de los admiradores del cine histórico-político, ya que las crónicas de una guerra civil y su posterior resolución, basada en horas de conversaciones en despachos, resultaran tan prescindibles para el espectador medio como un largo documental sobre la transición española para un campesino de Shenzhen.

Lo mejor: Que seas un fan de la historia contemporánea asiática, del History Channel y de la revista Clio.

Lo peor: Cientos de personajes y sin más hilo argumental que una relación de sucesos, uno detrás de otro. Agotador.