Mulan

AÑO: 2009

DIRECTOR: Jingle Ma.

INT.: Vicky Zhao, Aloys Chen, Jaycee Chan, Hu Jun, Nicky Li, Yu Rong-Guang, Lu Xujin, Vitas.

GÉNERO: Acción/Épica/Drama.

Como su nombre indica, Mulan está basada en el famoso poema lírico del siglo VI, que fuera adaptado no hace muchos años en dibujos animados por la factoría del ratón. Como no he visto la versión de Disney ni tampoco he leído la obra original no puedo entrar a comparar la fidelidad al texto (que aun hoy se discute si estaba basado en hechos históricos o no), aunque si se que la leyenda de Mulan es una vieja conocida del cine chino y hongkonés, con al menos otras seis versiones anteriores de la historia, la mayoría de ellas musicales, incluyendo una de los hermanos Shaw rodada en 1963, Lady General Hua Mulan.

La versión de Jingle Ma sigue el relato conocido de una chica guerrero que llega a ser el más temido general ocultando su identidad sexual real. Sus victorias y sus derrotas, pero sobre todo sus emociones, que son parte importante dentro de la trama de esta película que, por otra parte, no deja de lado el espectáculo y la acción tanto de las batallas a espada como alguna pelea ocasional de kung fu (aunque el que busque un nuevo Hero o La Casa de las Dagas Voladoras se llevará un buen chasco).

Vicky Zhao interpreta con todos sus recursos físicos el papel protagonista, si bien hay que echar mano de la imaginación a la hora de creerse que todo el mundo piensa que es un hombre. Nada nuevo en el cine chino, sin embargo. Mucho más difícil es definir la sexualidad del andrógino cantante ruso Vitas, todo un ídolo en medio mundo del cual acabo de descubrir su existencia. Creo que vivía mejor en la inopia.

Lo mejor: Una gran producción épica, cargada de emoción y sentido comercial.

Lo peor: Vitas. Voy a tener pesadillas con él y su voz de Farinelli.

Laughing Gor: Turning Point

AÑO: 2009

DIRECTOR: Herman Yau.

INT.: Michael Tse, Anthony Wong, Francis Ng, Yuen Biao, Felix Wong, Eric Tsang, Tracy Ip, Wayne Lai.

GÉNERO: Acción/Thriller.

Seguimos completando la filmografía de Herman Yau en el año 2009 con esta precuela cinematográfica de la exitosa serie televisiva E.U. (Emergency Unit). Respaldada por el estandarte de los hermanos Shaw (un pequeño ardid comercial, ya que la serie es una producción del canal TVB, la evolución televisiva del estudio Shaw cuando la crisis del cine de bofetadas obligó a la reconversión) es otra pequeña joya para amantes del género gangsteríl sin ánimo de cambiar la historia del cine.

En Turning Poing observamos el salto a la delincuencia de Laughing Gor, carismático mafioso en la versión catódica, quien jugó al juego de los infiltrados, como otros personajes del film, para terminar perseguido por la policía, su jefe en las triadas y una banda enemiga.

Es una película sencilla y con ritmo, con un buen reparto de nombres de primera división que devoran al presunto protagonista real de la función, Michael Tse, eterno secundario y habitual de la serie B que encontró su elemento idóneo en la televisión hace ya años. Aplausos merecidos para Francis Ng y Anthony Wong, interpretando a los gángsters más histriónicos y fashion victims de la historia del cine hongkonés.

Lo mejor: Saludable entretenimiento mafioso para aficionados a las tribulaciones de las triadas.

Lo peor: Ese maldito look videográfico de algunas producciones en HD. Lo mismo que pasaba con Enemigos Públicos.

Uniform Survigirl 2

AÑO: 2008

DIRECTOR: Hiroshi Kaneko

INT.: Mayuko Arisue, Rin Asuka, Ryosuke Kawamura, Hikaru Machida, Miu Nakamura, Kazutoshi Sakamoto, Shunya Shiraishi, Takuya Suzuki.

GÉNERO: Terror.

A finales de los 80, los aficionados al cine oriental teníamos dos opciones: o nos aguantábamos con lo que iba llegando con cuentagotas a nuestro país o nos buscábamos la vida consiguiendo películas del extranjero, la mayoría de las veces sin subtítulos. Eran otros tiempos, e importaba menos el hecho de entender los diálogos que la importancia de estar ante unas rarezas de acción ultraviolenta y fantasía exótica que sabíamos a ciencia cierta que jamás las íbamos a ver en circuitos comerciales. Hoy, la cosa es diferente y tenemos a nuestra disposición todo el entertainment del mundo con solo pulsar un botón. Eso no quita para que aun hayan millares (millones) de películas que aun han de ser vistas a palo seco, si es que nuestra curiosidad nos empuja a ello. La experiencia no es muy diferente de ver un maratón de Pingu, con la diferencia de que aquí no aparecen pinguinos de plastilina. Ojala hubiesen aparecido.

Y es que por si el handicap de ver Uniform Survigirl 2 en versión original fuera poco, ni siquiera he visto la primera entrega, en la que, por lo visto, se narran unos acontecimientos de lo más importante. Esta secuela arranca con una colegiala (ya crecidita, pero que no ha perdido el gusto por vestirse de marinero) que se fuga de un hospital en el que también está una amiga suya, internada con el síndrome de Jordi Verryl (ver Creepshow). Se encuentra con un amigo y se refugian en un edificio abandonado en el que han sido destruidos todos los teléfonos. A un ritmo de cine iraní en slow motion descubrimos que ambos están infectados por algo, y para echar más leña al fuego, ella está embarazada. Resumiendo, después de una hora de tedio narrativo en la que no pasa apenas nada, la chica se enfrenta a ninjas, zombis y hombres-geranio katana en mano. Una película de Oscar, vamos.

Lo mejor: Mírate los diez minutos del final, si te gustan estas cosas. Si no, haz algo más práctico, macramé, o lo que sea.

Lo peor: Jamás habrá subtítulos. Todos los traductores que lo intentaron se durmieron sin terminarlos.

Slam

AÑO: 2008

DIRECTOR: Jonathan Lim

INT.: Andrew Chow, Lin Xiaofan, Zhao Wenqi, Ding Shaofan, Mu Sitafa, Zhang Yishan.

GÉNERO: Drama Deportivo.

Es curioso que, a veces, la película en la que tienes menos esperanzas depositadas es la que más te sorprende.

Nunca he sido demasiado fan del cine deportivo oriental (con la excepción contada de Shaolin Soccer y la desmadrada Kung Fu Dunk, pero no pertenecen oficialmente al género), melodramático, repetitivo hasta la saciedad, sin un mínimo de inspiración. Sobre todo las japonesas, que les da lo mismo que vayan de jugadores de béisbol o de bailadoras de Hula: todas son iguales.

No es que Slam sea el paradigma de lo original, pero al menos es diferente. Para empezar, ni siquiera parece una película china. El ritmo, la energética dirección y la banda sonora (obra del californiano Chris Weibe) podrían hacer pensar que Luc Besson ha tenido algo que ver en todo esto. Pero no. La historia de los tres chavales enfrentados a otro equipo de tres en un torneo de baloncesto está plagada de tópicos y licencias, pero funciona como un reloj suizo. Es imposible apartar los ojos de la pantalla mientras se juegan mucho más que un simple trofeo.

Lo mejor: Ágil, entretenida y bien realizada. La carrera del televisivo Jonathan Lim despega aquí.

Lo peor: Yo conocía el Product Placement, pero esto se tendría que llamar Adidas Placement. Hasta en la sopa.