Raavan

AÑO: 2010.

DIRECTOR: Mani Ratman

INT.: Abhishek Bachchan, Aishwarya Rai, Vikram, Govinda, Priyamani, Ravi Kishan, Nikhil Dwivedi.

GÉNERO: Thriller/Drama.

Que Dil Se es una de las mejores películas de la historia del cine es algo que no admite discusión (salvo por personas que aun no la hayan visto, pecado mortal). El director tamil Mani Ratman hace poesía con las imágenes (con la complicidad del maestro de la fotografía Santosh Sivan) al ritmo de la música del oscarizado A. R. Rahman. En Raavan, una adaptación en clave moderna de la leyenda plasmada en las páginas del Ramayana, Ratman cuenta con el mismo equipo para lograr una obra fascinante, una historia que intenta de nuevo mostrar la levedad de la línea que separa el bien del mal.

El protagonista, Beera, es otra de esas figuras habituales en el cine indio (y por lo conocido, también en la India real), un sanguinario bandolero considerado como un héroe por muchos, un Robin Hood de la jungla que secuestra a la mujer de un policía, que acude inmediatamente a un complicado rescate.

El argumento es una mera excusa para que el realizador de rienda suelta a sus excesos estéticos, se recree en los increíbles escenarios y unos actores que han nacido para ser amados por la cámara. La música de Rahman convierte la narración en un concierto en el que a veces la historia pasa a segundo término, lo que es algo que ha exasperado a más de un espectador (y a algún crítico también) en su estreno, quienes esperaban una estructura más convencional (la cual es mantenida a raya en la primera y última media hora) y sobre todo, un argumento que fuera más allá del par de líneas que ocupa la sinopsis.

Aun así, Raavan es una de esas ocasiones donde llega a importar más el viaje que el destino, aun si el destino es tan espectacular como el del film, que incluye una impresionante secuencia de stunts obra del vietnamita Peter Hain, tan vertiginosa como cabria esperar.

Lo mejor: Donde el arte se encuentra con el espectáculo.

Lo peor: Como se ha demostrado, hay gente que tiene escasa paciencia para la retórica audiovisual. Espero que nunca se encuentren en su camino con Hou Hsiao-Hsien.

The Intruder

AÑO: 2010.

DIRECTOR: Thanadol Nuansut, Thammanoon Sakulbunthanom.

INT.: Akara Ammadayakul, Apinya Sakuljaroensuk, Kwankao Sawetwimol, Sarocha Watidtapan, Wasana Chalakorn.

GÉNERO: Terror.

Cientos, miles de serpientes entran dentro de un edificio, haciendo imposible que sus ocupantes puedan escapar, siendo pasto de la voracidad de dichos animales.

The intruder podría ser una muy buena recomendación para fans de las películas de animales cabreados de no ser por una parte central en la que el ritmo cae en picado y un desenlace lleno de momentos dramáticos que echan a perder el ambiente despreocupadamente violento y vibrante de su arranque. O lo que es lo mismo, que aun no han logrado superar el impacto visual y el horror de Calamity of Snakes.

Y es que la primera media hora, que encadena ataque tras ataque de los desatados ofidios, prometía una película a lo Serpientes en el Avión, una montaña rusa de gore absurdo que desembocara en un duelo cara a cara entre reptiles y humanos. En vez de eso, la cinta deriva hacia un soporífero discurso pseudobudista que incluye un lamentable desenlace.

Lo mejor: La primera media hora, pese a los mejorables efectos especiales por ordenador.

Lo peor: El bajón que pega hacia la mitad y los intentos dramáticos a lo telefilme de sobremesa.

Uncensored: Philippine Cinema’s Uncensored Moments

AÑO: 2005.

DIRECTOR: No acreditado.

INT.: Ara Mina, Katya Santos, Ina Raymundo, Vilma Santos, Maui Taylor, Jay Manalo, Andrea del Rosario, Leandro Muñoz.

GÉNERO: Documental/Erótico.

Lo primero que espero cuando me siento ante una película que se llama Uncensored es que haga honor a su título. Pues no, este recopilatorio de escenas fogosas de la historia más o menos reciente del cine filipino incluye el más blatante caso de censura óptica del planeta: genitales y otras lides sexuales ocultadas bajo enormes cuadrados digitales del tamaño del Gernika. No entiendo el interés de incluir una secuencia completa de un título porno (rodado en 35 mm durante la época dorada de las películas “bomba”) si luego no vas a dejar que se vea el asunto al completo. Quizá deberían haberse esperado a que la censura desapareciera del todo para preparar una cinta de este estilo, pero viendo la cantidad de “documentales” similares que plagan los videoclubs de Manila cabe pensar que al espectador medio le da lo mismo que las partes explícitas se queden por el camino con tal de ver (una vez más) los pechotes al aire de starlettes como Ara Mina o Katya Santos.

Lo mejor: No hay que negar el valor para erotómanos fans de las mencionadas estrellas del infracine filipino.

Lo peor: No solo está censurado, algunas de las escenas están sacadas de cintas VHS.