AÑO: 2010
DIRECTORES: Su Chao-Pin, John Woo
INT.: Michelle Yeoh, Jung Woo-Sung, Shawn Yu, Barbie Hsu, Wang Xueqi, Pace Wu, Kelly Lin, Guo Xiaodong.
GÉNERO: Swordsplay.
Resulta de agradecer que se sigan haciendo wuxias al viejo estilo, esto es, sin los estilemas gafapastas que tanto se aplauden en las salas de arte y ensayo europeas. John Woo produce (y según asegura la distribuidora) codirige esta cinta de clanes enfrentados, gente que salta como Spiderman y momias con presuntos poderes.
La historia es tan original como un episodio del Correcaminos: dos sectas marciales enfrentadas por la posesión de las dos mitades del cadáver incorrupto de un maestro de kung fu, una reliquia que aseguran tiene propiedades mágicas.
Michelle Yeoh es una espadachina perteneciente a uno de los despiadados clanes, una mujer que ha pasado por la cirugía estética medieval style para escapar de una muerte segura (antes de pasar por el quirófano, la guerrera es interpretada por Kelly Lin, alrededor de 20 años más joven que la Yeoh).
La cinta es abundante en secuencias de acción ingrávida obra de Stephen Tung, de esa que el espectador cazurro relaciona inmediatamente con Tigre y Dragón, pero que ustedes ya saben de donde viene. Dos horas de saludable entretenimiento al estilo clásico.
Lo mejor: Buena acción, buen ritmo narrativo y altamente disfrutable.
Lo peor: Que hayan elegido a Michelle Yeoh para el papel tras haber pasado por el quirófano estético en la vida real, con discutibles resultados.


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